sábado, 26 de marzo de 2011

Explota explota que expló.

El club de la lucha (Fight club, 1999) es una película dirigida por David Fincher y protagonizada por Brad Pitt y Edward Norton. El intrincado y sorprendente argumento gira en torno a un oficinista con problemas de insomnio, enfermedad que acaba por hacerle adicto a actividades de lo más insospechadas. A medida que pasan los minutos y nos sumergimos en la vida del protagonista, observamos su paulatino avance hacia la autodestrucción y el desmoronam

iento personal. Durante este proceso, conoce por casualidad a un “terrorista de la alta sociedad”: Tyler, tal vez algo más que un tipo peculiar...

Como no quiero destripar lo que muchos consideran una obra maestra, voy a centrarme ya en la escena que me interesa particularmente. En ella, Tyler imparte una rápida lección acerca de la preparación de explosivos caseros: según él, puede fabricarse nitroglicerina y dinamita a partir de grasa animal. ¿Realmente una clínica de cirugía estética es una fábrica de explosivos? En efecto, queridos lectores; unos cuantos kilitos de grasa son suficientes para volar por los aires un coche, a buen seguro.

La grasa de origen animal puede considerarse un precursor denitroglicerina (un precursor sintético es una sustancia a partir de la cual pueden obtenerse otras sustancias diferentes mediante una transformación química). Buena parte de las grasas animales son ésteres de ácidos grasos, más conocidos como triglicéridos o triacilglicéridos. Son moléculas que se obtienen a partir de una reacción de esterificación que tiene lugar de forma natural en hombres y muchos animales entre la glicerina y diferentes ácidos grasos. Resulta entonces realmente sencillo obtener tanto glicerina como los correspondientes ácidos grasos llevando a cabo la saponificación de los triglicéridos que componen las grasas mediante una reacción con hidróxido de sodio o potasio.

El tratamiento de glicerina con una mezcla nitrante de ácido nítrico y ácido sulfúrico concentrados permite obtener nitroglicerina, un potente y sumamente delicado explosivo. ¿Qué cómo hacer esta reacción y obtener nitroglicerina? ¡Pues con cuidado! No pensaríais que lo iba a contar aquí, ¿verdad? :D

Tras observar lo trágicamente delicada que resultaba la nitroglicerina, Alfred Nobel encontró allá por 1866 que mezclándola con un determinado tipo de tierra rica en dióxido de silicio se conseguía estabilizar la nitroglicerina sin que ello conllevase una pérdida de su poder explosivo. Al año siguiente, este preparado se patentó con el familiar nombre de dinamita.

Por otra parte, ya para finalizar, los carboxilatos de sodio o potasio obtenidos tras la saponificación de los triglicéridos es el jabón. De hecho, un claro y tristemente tétrico ejemplo, son los campos de concentración del período del tercer Reich alemán, donde los nazis se hartaron de hacer jabón con los judíos que liquidaban. Los carboxilatos de cadena larga son sutancias de naturaleza anfipática, capaces de solubilizar en agua grandes cantidades de porquería aceitosa. De esta manera, al enjabonarnos las manos con un poquito de agua, lo que hacemos es permitir que estos carboxilatos de cadena alifática larga atrapen la roña de nuestras pezuñas y nos dejen un olor bien agradable a lavanda tras enjuagarnos nuevamente con agua.

Alguien dijo una vez que la química sólo servía para fabricar explosivos. Que conste que considero que esa persona se equivocaba, pero no me negaréis que, aunque un tanto macabra, es una aplicación de lo más interesante.

Un saludo.

sábado, 12 de marzo de 2011

2011, año internacional de la química.



Hola a todos, reinauguro hoy este blog con el objetivo de realizar mi pequeña y modesta contribución a la divulgación científica. Para ello, pretendo publicar diversos post en los que hable de química en muy diferentes ámbitos, de manera que no me propongo ceñirme a ningún tema en concreto. Procuraré sin embargo, tocar temas de actualidad y de la vida cotidiana, tal y como el título La Química que nos rodea sugiere. Asimismo, no descarto mi “intromisión” en otras disciplinas científicas diferentes de la química, a cuyo estudio me dedico. Dicho lo cual, doy por reintroducido este blog.

La ONU ha decidido proclamar este año 2011 como el año internacional de la química, para concienciar a la sociedad acerca de lo que esta ciencia ha contribuido y muy posiblemente contribuirá al desarrollo y bienestar del ser humano.

¿Por qué esta necesidad de salir en defensa de la química? Pues lo cierto es que se trata de una disciplina científica especialmente castigada por nuestra sociedad, a pesar de haber sido una de las herramientas con las cuales el hombre ha visto mejorada significativamente su calidad de vida. Por ejemplo, resulta relativamente común señalar a la química como la responsable del deterioro medioambiental, ya sea este fruto de la actividad industrial, del transporte de productos que ocasionan vertidos de sustancias tóxicas, del empleo de medios de transporte que emiten subproductos contaminantes, de la obtención de energía procedente de fuentes no renovables, etc. ¿Es la química la responsable de todos estos problemas?

Pues siendo totalmente honestos, lo cierto es que en parte sí que lo es. Es decir, la delicada situación medioambiental que vivimos es en parte consecuencia de un gran número de avances tecnológicos que el ser humano ha desarrollado y de los que se ha servido para mejorar su calidad de vida. Estos avances tecnológicos se han hecho realidad gracias a determinadas disciplinas científicas, de entre las cuales la química ha jugado un papel muy importante. No obstante, abusar dichos avances es, aunque muy necesario para el desarrollo de la especie humana, perjudicial para nosotros mismos. Pero no es correcto culpar de ello a lo que nos ha generado unas herramientas tan útiles para el hombre, sino al propio hombre por un empleo inadecuado de tales herramientas. A modo de ejemplo: el refinamiento y destilación del petróleo es un logro que permite obtener hidrocarburos de cadena corta que pueden ser empleados como fuente energética y como combustible. En cambio, el uso excesivo del petróleo (esto es, en su mayoría para el transporte) acarrea nefastas consecuencias medioambientales.

Por lo tanto, tal vez lo más correcto es atribuir a la química la capacidad para crear herramientas útiles para el hombre, mas somos nosotros mismos los que debemos usar nuestro juicio para emplear algunas de estas herramientas en nuestro favor. Es evidente que en ocasiones esto es mucho más fácil decirlo que ponerlo en práctica, pues en un planeta con 7000 millones de personas, lo que hoy en día se consideran “necesidades básicas” acarrean la explotación de los recursos naturales de los que disponemos, en mayor o menor medida. ¿La solución? Adaptar el desarrollo de nuestra especie a las necesidades y a los medios disponibles en cada momento. No podemos pretender depender del petróleo indefinidamente, como hoy por hoy no es posible aprovechar eficazmente la energía que nos irradia el Sol. Antes de aprender a correr, es necesario aprender a caminar y a mantenerse de pie.

No quisiera cerrar esta entrada sin antes enumerar algunos de los beneficios que la química nos ha aportado en nuestra vida cotidiana, pues es posible que haya mucha gente que no sea consciente de ello. La química ha permitido un desarrollo impresionante de la medicina en el siglo XX a través de la industria farmacéutica, pues una gran cantidad de los medicamentos que consumismos se sintetizan en laboratorios. Hoy por hoy no sería viable realizar una operación quirúrgica sin anestesia, o un transplante sin los inmunosupresores que debe tomar a posteriori el transplantado. El cemento quirúrgico, la fabricación de prótesis, el desarrollo de la informática, controles de calidad en alimentos, en juguetes, en cosméticos... la fabricación de polímeros sintéticos, que en la actualidad son materiales que constituyen prácticamente todo lo que nos rodea... Son algunos avances que han hecho y hacen que la vida para nosotros sea posible tal y como la conocemos.

Quiero finalizar aclarando que no pretendo transmitir la idea de que exista o haya existido alguna especie de campaña en contra de la química. Ya que opino que es la ignorancia y el miedo a lo desconocido lo que crea prejuicios. Prejuicios a menudo injustificados y que nos conducen a ideas equivocadas de la realidad de las cosas. Sería conveniente dedicar más tiempo y más dinero a la investigación y a la divulgación científica, por el bien de todos.


Un saludo.