
Un planeta con el tamaño y la composición adecuadas, situado a una distancia apropiada de una estrella de relativamente pequeño tamaño, agua y mucho, mucho tiempo. Millones de años de evolución ha necesitado la naturaleza para hacer que la vida sea como la conocemos hoy día. Eso y la repetición de un principio científico tan básico como "ensayo-error" hasta la saciedad.
Como animal inteligente, el ser humano se ha volcado en la investigación científica persiguiendo en todo momento mejorar su propia calidad de vida, distinguiéndose así de sus parientes biológicos más cercanos. Para ello, no ha dudado en buscar la inspiración (muy sabiamente, opino) en la propia naturaleza en no pocas ocasiones; no es tarea fácil tratar de imitar a la naturaleza y menos aún lo es tratar de mejorarla.
Pero la ciencia no es perfecta (¿acaso habría de serlo?), o al menos no cuadra con lo que muchas mentes inconformistas y desvinculadas de la ciencia (aunque no por ello prescindibles) entienden por perfección... ¿que la ciencia no es capaz de fantasear lo suciente? No hay ningún problema, para eso está la creatividad, violemos unas cuantas leyes físicas y a ver qué se nos ocurre. Creemos versiones mejoradas de nosotros mismos con indumentarias y superpoderes disparatados por igual y hagámoslos enfrentarse a criminales, monstruos, desamores y jefes con delirios de grandeza y abuso de poder...
Qué le vamos a hacer, está visto que a Mahoma no siempre le apetece irse caminando a la montaña...
Un primer análisis de prácticamente cualquiera de los superhéroes que pueblan el género de la ciencia ficción desvela una triste obviedad: cualquier personaje que destaque por tener una fuerza extraordinariamente superior a la de cualquier ser humano no podría salir a comprar el pan sin llamar la atención. La eficacia en la contracción muscular depende directamente de las dimensiones del propio músculo. Así, a igualdad de longitud (los superhéroes no se caracterizan por medir 3 metros de altura), para aumentar la fuerza que es capaz de aplicar un músculo es necesario aumentar su sección transversal, pues ambas magnitudes son proporcionales. Ello convertiría a un superhéroe como spiderman (más bien tirillas entre sus disfrazados compañeros de profesión) en una masa de músculos difíicil de visualizar si no es con ayuda de la tele. Imaginemos ahora que trasladamos este mismo razonamiento a la serie de manga Dragon Ball, donde entrenarse con lastres de toneladas equivale a hacer algo de calentamiento para desentumecerse un poco. Puede que la explicación a esta falta de coherencia sea la necesidad de hacer a los superhéroes atractivos a la vista, no olvidemos que en el fondo se trata de crear un producto que se pueda vender, y, por no ponerles un lazo en la cabeza, un envoltorio llamativo puede ayudar a ello.
Por otra parte, es tema obligado referirse al principio de acción-reacción enunciado por Newton para desacreditar a unos cuantos superhéroes, argumentando por ejemplo que no es posible que Superman fuese capaz de comunicar tanta fuerza a cualquier adversario de un puñetazo sin salir disparado él en la dirección contraria; de acuerdo al principio de cantidad de movimiento que enuncia que en un choque entre dos cuerpos en ausencia de fuerzas externas el producto masa-velocidad permanece constante. Existe no obstante una fuerza externa al sistema Superman-malvadoquerecibe, la fuerza de rozamiento. Dicha fuerza es proporcional al peso de Superman (nada fuera de lo común a juzgar por su aspecto) y un cierto coeficiente que parametriza dicha fuerza en función de las superficies que se ponen en contacto. Hasta ahora no se ha desvelado la composición de la suela de las botas que calza Clark Kent, y quién sabe cuál sera ésta si fueron rescatadas de un baúl donde su madre acostumbra a guardar disfraces, he ahí el fallo del argumento...
De todas formas, hay algo que sí que podemos afirmar con certeza que es igual tanto para individuos enmascarados como para nosotros: nuestro entorno. Es aquí donde debo romper una lanza a favor de la película "Hankook", en donde el primer superhéroe de la historia al que le afecta el alcohol (no conozco precedentes) acostumbra a destrozar los lugares sobre los que aterriza, como consecuencia de la elevada energía cinética que tiene en pleno vuelo. Pero, ya metidos en materia, ¿es lícito sugerir que sea capaz de afeitarse con las uñas por ser un superhéroe? No lo creo.
Para finalizar por hoy, hagamos una reflexión acerca de la procedencia de los poderes que ostentan nuestros superhombres. Tenemos explicaciones para todos los gustos: orígen extraterrestre, energía vital, simple entrenamiento o incluso mutaciones. Analicemos un poco más en profundidad éste último caso. Una mutación es una variación en el ADN (digamos, manual de instrucciones) de un ser vivo. Ésta puede tener una causa natural o no, no nos importa. El caso es que pretender que se produzca una mutación en un ser humano tal que lo convierta en un semidios con mallas es casi imposible. Si la mutación es aleatoria (como suele serlo en estos casos) esperar una mejora en un ser humano es equivalente a esperar que un chimpancé con los ojos cerrados sea capaz de modificar satisfactoriamente los planos de un reactor nuclear con la misma precisión con que Xena alias "la princesa guerrera" calculaba las trayectorias con que lanzaba su temido "aro-boomerang". Si, por el contrario, la mutación no es aleatoria (¿tanto ha avanzado ya la genética?) lo más probable es que el resultado sea un atentado contra cualquier receptor sensorial humano. El caso es que, sorprendentemente, algunos de los mencionados mutantes tienen por costumbre acaparar las portadas de las revistas, y no me refiero precisamente al National Geographic...
Un saludo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario