
"Hiper-", que en griego significa "superior a". "-Turbo", que en latín significa "remolino", indica en una máquina que el motor es una turbina (turbocompresor: sistema de sobrealimentación que emplea una turbina para comprimir gases). ¿Dos etiquetas sin más? No lo parece. Uniendo estas dos palabras obtenemos "hiperturbo"... un resultado realmente sorprendente, sin lugar a dudas. Lo que son las palabras ¿verdad? Con lo fácil que sería todo si simplemente dejásemos las cosas ser lo que quisiesen ser, sin que nos importase cómo suenan las palabras con las que asociamos cada idea... Puede que ese haya sido el motor propulsor del cerebro del equipo guionista que ha parido al hiperturbo, eso no lo sabemos. Yo desde luego opino que no les faltaría razón, aunque lamentablemente para ellos no en lo tocante con la ciencia ficción.
A todo esto, "¿qué coño es un hiperturbo?" La mejor respuesta que puedo dar a esta pregunta es describir el hiperturbo como un sistema de propulsión excepcional, tremendamente eficaz, que consigue resultados maravillosos como sistema propulsor que es... y que a la vez altera el Universo hasta límites insospechados. Un hiperturbo es un mecanismo para abrir puertas espacio-temporales que tienen una facilidad pasmosa para desembocar en recónditos rincones del Universo en que existe un planeta con una atmósfera habitable. Es un sistema capaz de acelerar una nave gigantesca hasta (supongo) velocidades cercanas a las de la luz en mínimos lapsos temporales sin que la propia nave se desintegre o sus tripulantes pierdan el hipo. Es un sistema de reanimación cardiopulmonar más eficaz que un masaje cardíaco a puñetazos y una sofisticada enfermería espacial de mediados del siglo XXI juntos. ¿Quién iba a pensar que de una manera tan simple (uniendo dos palabras) se podría crear tal prodigio? Lo que son las palabras, ¿verdad?
Sistemas de propulsión y palabrerío aparte, sigamos perdiéndonos un poco más en el espacio: es el año 2058, disponemos de naves espaciales capaces de abandonar la Tierra en dirección a zonas inexploradas de nuestra Galaxia, detenerse, dar media vuelta y llegar al Sol en poco más de 16 horas. Hemos desarrollado la inteligencia artificial hasta el punto de crear robots con sentido del humor. Vivimos tiempos díficiles, cierto es, pero podemos atravesar un planeta al borde del colapso de parte a parte para repostar combustible y aún así poder llegar a casa a la hora de la siesta. No importa cuántos Universos paralelos hayamos creado para ello o si con tanto viaje temporal hayamos perdido ya la ocasión de salvar nuestro planeta. Hace 49 años aún no habíamos conseguido dar con un sistema de orientación vía satélite capaz de guiarnos de manera fiable por una ciudad mientras conducíamos en coche, pero hoy, en el año 2058, poseemos inmensas bases de datos acerca de un Universo que aún no hemos explorado tan fiable que podemos emplearlas como carta de navegación sin miedo alguno a perdernos en el infinito... "nunca había visto un cielo tan extraño, estamos perdidos, ¿verdad?". Un pequeño detalle: a pesar de todos estos avances tecnológicos y científicos, aún no hemos desarrollado formas de producción de energía sostenible decentes, así que nos vemos obligados a buscarnos otro planeta que okupar. ¿Acaso resulta esto mínimamente creíble? Báh, habiendo hiperturbos, qué no tendremos... Lo que son las palabras, ¿verdad?
Un saludo.
A todo esto, "¿qué coño es un hiperturbo?" La mejor respuesta que puedo dar a esta pregunta es describir el hiperturbo como un sistema de propulsión excepcional, tremendamente eficaz, que consigue resultados maravillosos como sistema propulsor que es... y que a la vez altera el Universo hasta límites insospechados. Un hiperturbo es un mecanismo para abrir puertas espacio-temporales que tienen una facilidad pasmosa para desembocar en recónditos rincones del Universo en que existe un planeta con una atmósfera habitable. Es un sistema capaz de acelerar una nave gigantesca hasta (supongo) velocidades cercanas a las de la luz en mínimos lapsos temporales sin que la propia nave se desintegre o sus tripulantes pierdan el hipo. Es un sistema de reanimación cardiopulmonar más eficaz que un masaje cardíaco a puñetazos y una sofisticada enfermería espacial de mediados del siglo XXI juntos. ¿Quién iba a pensar que de una manera tan simple (uniendo dos palabras) se podría crear tal prodigio? Lo que son las palabras, ¿verdad?
Sistemas de propulsión y palabrerío aparte, sigamos perdiéndonos un poco más en el espacio: es el año 2058, disponemos de naves espaciales capaces de abandonar la Tierra en dirección a zonas inexploradas de nuestra Galaxia, detenerse, dar media vuelta y llegar al Sol en poco más de 16 horas. Hemos desarrollado la inteligencia artificial hasta el punto de crear robots con sentido del humor. Vivimos tiempos díficiles, cierto es, pero podemos atravesar un planeta al borde del colapso de parte a parte para repostar combustible y aún así poder llegar a casa a la hora de la siesta. No importa cuántos Universos paralelos hayamos creado para ello o si con tanto viaje temporal hayamos perdido ya la ocasión de salvar nuestro planeta. Hace 49 años aún no habíamos conseguido dar con un sistema de orientación vía satélite capaz de guiarnos de manera fiable por una ciudad mientras conducíamos en coche, pero hoy, en el año 2058, poseemos inmensas bases de datos acerca de un Universo que aún no hemos explorado tan fiable que podemos emplearlas como carta de navegación sin miedo alguno a perdernos en el infinito... "nunca había visto un cielo tan extraño, estamos perdidos, ¿verdad?". Un pequeño detalle: a pesar de todos estos avances tecnológicos y científicos, aún no hemos desarrollado formas de producción de energía sostenible decentes, así que nos vemos obligados a buscarnos otro planeta que okupar. ¿Acaso resulta esto mínimamente creíble? Báh, habiendo hiperturbos, qué no tendremos... Lo que son las palabras, ¿verdad?
Un saludo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario